viernes, 31 de agosto de 2012

Quizá tengas razón...

(Mar 12:32) Entonces el escriba le dijo: "¡Bien, Maestro! Has dicho la verdad que uno es Dios, y no hay otro fuera de él. 
 (Joh 4:24) "Dios es Espíritu. Y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad". 
 (Rom 1:25) Cambiaron la verdad de Dios en mentira, y adoraron y sirvieron a las criaturas antes que al Creador, que es bendito por los siglos. Amén. 
 (Joh 17:3) "Y ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado.

 Quizá tengas razón. Quizá así sea: tal vez ni remotamente me he aproximado a la verdad. A la única verdad, la verdad que me indique ¿Qué hago aquí? ¿Qué hacemos aquí todos: ustedes, yo, el cielo, el sol, las galaxias, los pobres, los despojados, los "endemoniados", los "justos", los inmorales, los ricos, los religiosos, los Científicos, los agnósticos, los hijos de Russell, las iglesias, Roma, Babilonia, los venados, los canes, los delfines… Los Osos de Chicago… el Nuevo Orden, las partículas sub-atómicas, la Física Cuántica… los Judíos, los Católicos, los "Dioses", y las "Diosas", el tiempo infinito. Los Agujeros Negros. La Gnosis, las Religiones… Quizá todos los profetas sean como José Arcadio Buendía, y el final del Libro de la Vida, sea como está escrito en "Cien Años de Soledad" de Gabriel García Márquez. O irreal y producto de la imaginación, como nos insinúa Jorge Luis Borges en su literatura extraña, mágica y sofisticada. Quizá sea verdad lo que está escrito en Colosenses 1:16… o quizá Jehová es un Demiurgo. Y el amor de DIOS solamente es un slogan de propaganda para aumentar la dosis de opio, sin que lo notemos, y sigamos soñando en que viene la Justicia de DIOS sobre los malos, y la recompensa sobre los "escogidos" entre tanto que unos cuantos "privilegiados" nos siguen ¡Jodiendo la vida!

Quizá, predicamos para que la vida se haga menos miserable a aquellos que solo esperan consuelo sin esforzarse para nada, ni buscar nada. Quizá Jesús es el Hijo de Dios, y somos tan malvados que lo rechazamos como lo hicieron los fariseos y los saduceos. Quizá nuestros bajos apetitos (llamarlos instintos animales, sería ofensivo para las bestias) llamados concupiscencias [del latín concupiscentĭa] de la carne, es lo que nos lleve a sentir apego por "la vida", y miedo por la muerte. Y la culpa, es la verdadera razón de ser de "dios".

Quizá los hombres de Ciencia modernos, solo son modernos Alquimistas en la búsqueda de la "Piedra Filosofal" para transmutar el plomo en oro, y el "Elixir de la Vida". Dos cosas que los místicos, y los magos charlatanes y los "representantes y ministros de Dios" nos ofrecen por una antigua ruta alterna a la que nos marca la Medicina, la Física y la Farmacología.

Quizá tengas razón, y yo ni conozco al Mesías Hijo de Dios, o tú prediques al mito que forjaron los magos de la más remota antigüedad. A ese, que en Egipto se llamó Osiris, y en Sumeria Tammuz, o para los griegos Adonis, y que las legiones romanas adoptaron de Persia bajo el nombre de Mithra (y que conste que faltan otras advocaciones y avatares del mismo falso "hijo del Dios"). Quizá tu cristianismo sea más un mazdeísmo, ignorándolo tú. O tu Escatología esté fundada en conceptos gnósticos, o en esoterismo, que en la Verdad (y tú ni lo percibas). O la Verdad solo pueda ser percibida bajo condiciones extáticas.

Quizá la profecía sea simple adivinación, y se valga de conocimientos astronómicos, pues dice la Escritura que Dios puso las lumbreras para que fueran señal de los tiempos, el día y la noche. La guía necesaria para conocer los tiempos de siembra y siega de antiguas culturas agrícolas. Y que los sacerdotes convirtieron en rito y culto. En religión. De ahí que los intérpretes de la profecía al buscar señales en los cielos en realidad estén poniendo en uso la Astrología, sin que lo confiesen abiertamente.

Quizá engañados, hemos adorado a lo largo de siglos, a Satanás, pensando que nos postrábamos delante del verdadero dios. Y lo hemos llamado Baal, y lo hemos reconocido en glifos de los cuales buscamos desesperadamente conocer el significado y la pronunciación correcta porque encierran todo el poder del Universo.

 Quizá en la desesperación que produce la injusticia y el abuso de los fuertes, esté el por qué necesitamos un mesías, "alguien" nos rescate y nos haga justicia. Y que al final termine por ser un falso mesías. Pero eso sí… mis errores en la búsqueda de la verdad, se los debo: a lo despreocupado que viví los años de mi vida, decepcionado por la hipocresía de los mojigatos y "persignados", y a estar convencido que podría hallar a Dios sin buscarlo teniendo "buenas intenciones" y "un buen corazón". Después, cuando ya interesado por buscar a Dios, lo que hallé fue confusión y mentira; mentira y confusión, y superstición e ignorancia, y que la "Casa de Dios" es un mercado donde todos hablamos a la vez y nadie se entiende, donde hay quien vende y quien compra "fe, perdón y vida eterna".

Hallándome solo en mi búsqueda, he venido dando tumbos, pasando por la misma criba: paradigmas y fe, temblando de miedo y de incertidumbre porque nada de lo que me enseñaron en las "Iglesias" se aproxima siquiera a la razón y la verdad. Desengañado porque mi "salvador" es una pálida sombra que se proyecta dentro de la cueva de Platón. Y Dios, como lo enseñan en las religiones y lo asientan las Escrituras, es un perverso Demiurgo, creador de un universo caótico e imperfecto. Y miedo ante la falta de certidumbre acerca del destino final de los hombres... Sin embargo:

¡Mira si no es Misericordioso y Real El que Es y Vive! Que a pesar de mi incredulidad, de la confusión, de comprobar en reiteradas ocasiones que todos desobedecen el mandamiento de Dios, quitando y poniendo a la Escritura; Que en medio de este profundo dolor, de la decepción y el miedo… ahora tengo paz. Y tengo paz. porque El vive. El es mi paz, y la fuente y sustento de mi vida. Esto, no sé cómo te lo podría explicar, pero. Es la verdad. Lo demás, es confusión de palabras, y vano esfuerzo, y aflicción de espíritu.

(1Ki 19:12) Tras el terremoto vino un fuego. Pero el Eterno no estaba en el fuego. Y tras el fuego, un silbo apacible y suave. (1Ki 19:13) Cuando Elías lo oyó, cubrió su rostro con su manto. Salió y se paró a la entrada de la cueva. Y llegó a él una voz que dijo: "¿Qué haces aquí, Elías?"

יעקב בן ציון
Carlos Fernando Herrera López
Médico.

lunes, 23 de abril de 2012

La Verdad

Baruj atah. Amigo o enemigo mío: si estás leyendo estas palabras, es sólo porque estás en la búsqueda de la verdad. Déjame decirte algo: Yo no tengo la verdad, pero Dios es la verdad. Y solamente la verdad te hará libre. Y es precisamente que en aras de ser libre, que debes de esforzarte en buscar la verdad. Porque ni las drogas, ni la fama, ni la promiscuidad sexual, ni la belleza, física ni las riquezas, ni la anarquía te darán la libertad que necesitas. Ni la ciencia ni las enseñanzas de los hombres, ni las religiones ni las tradiciones te conducirán al conocimiento de la verdad. Porque la verdad solamente se encuentra en Dios. Y solamente Dios, es capaz de escribirla en tu corazón. La verdad te traerá paz, y la paz de tu corazón, te permitirá ir alcanzando paso a paso el amor de Dios que te hará resplandecer. Solamente la verdad le permitirá lograr la libertad, y el conocimiento para vivir una vida plena, que le haga comprender el sentido que hay en dar algo a cambio de nada, y ser capaz de hacerlo aun por un perfecto desconocido, e incluso por tu enemigo. Solamente esto es lo que le permitirá conocer el corazón de Dios. Es la verdad, y no la religión el elemento que hará de ti la persona que Dios diseñó y formó en su buena voluntad. Y que tú sabes que anhelas ser. Una persona libre y sin maldad, pero que debe llegar a ser el individuo que D'os diseñó, aprendiendo a ser obediente y humilde a la voluntad de D'os, y no mediante la imposición de la fuerza ni por la seducción de las palabras. El hombre que D'os diseñó es un individuo: sin hipocresía, sin idolatría, sin fanatismo, sin odio racial o prejuicios que son la causa malos entendidos, de peleas, de homicidios, y las guerras. Y de la peor de las maldiciones: la falta de fe, y la blasfemia de negar a Dios. La verdad hace de ti, una persona que no pretende manipular a Dios, solo con quejas, o pesadumbre, y menos con invocaciones mágicas y rituales aberrantes, lo que termina por ser hechicería. Un individuo que tampoco pretende sobornar a D'os, con dinero. Porque D'os no está a nuestro servicio. Dios es como un padre. Pero un padre que se deja manipular de sus hijos, terminará por hacer de ellos gente indeseable. No todos los caminos son buenos para llegar a la verdad, es decir: a Dios. Por ejemplo, quienes han tenido oportunidad de consumir alucinógenos como el ácido lisérgico; afirman haber tenido experiencias extáticas cercanas a Dios. Esto es aberrante. Porque si fuera cierto, entonces todos estaríamos necesitando consumir drogar para llegar al éxtasis. En realidad, las experiencias extáticas amplifican la capacidad de percepción de los sentidos, pero los distorsionan. Los ayunos prolongados por ejemplo, producen alucinaciones similares a las producidas por el peyote o los hongos, quienes han pasado esas experiencias afirman haber visto seres fuera de este mundo, como los ángeles. Pero es un hecho, que una experiencia extática no hace de ti una mejor persona. Y no podrías saber si lo que tienes no es Esquizofrenia. En contraparte, puedo afirmar que si conservamos nuestra capacidad de asombro seremos capaces de ver a D'os en todo (no que todo sea Dios). Pero el día que, como hombres de ciencia estamos seguros de haber resuelto todas las incógnitas, y para nosotros un amanecer o la lluvia, son solamente asuntos siderales o climáticos. El día que un riñón se convierte solamente en un conglomerado de células; ese día, dejamos de percibir a D'os, y estamos condenados a la necedad y a la blasfemia de negarlo. Sin embargo, el verdadero científico tiene la humildad de reconocer que D'os sí existe. Y que todo existe gracias a D'os. La verdad tampoco está en la fusión de todas las religiones, es decir, en el sincretismo religioso (del cual, el mejor ejemplar -aunque no el único- lo tenemos en la Iglesia Católica Romana) A fin de evitar una mezcla blasfema de creencias, y mentiras, y liturgias y ritos, que parece ser en la actualidad una práctica creciente. Y que impregna todas las religiones desde siempre, que culminan en la aberrante expresión del ecumenismo que se impone incluso por la violencia. Y que fue maldito por Dios desde los días de la torre de Babel. Para huir de esa abominación desoladora, yo y tú y todo el mundo con un cerebro funcional, y un corazón (neshamá) vuelto hacia D'os, está en el imponderable deber de saber quién es D'os. Pero el verdadero D'os, no es ese dios de los sacerdotes, ni aquel dios, que las tradiciones culturales le indican a ti y a mí: "este es tu Dios, y esta es su adoración y esta su voluntad, y esta es su imagen y ésta es su marca." D'os no es esto. Esa no es la verdad, ni tampoco es pensar que no hay dios como los científicos piensan. Nadie tiene derecho de quitarte la certeza de la fe. Ni de presentarte un dios espurio, esto quiere decir que no es D'os. Porque no todo lo que nombramos dios, verdaderamente es D'os. Di-s es, y se ha manifestado a toda su creación, desde que la creación fue, y hasta hoy. D'os no juega a las escondidas como muchos piensan. El quiere ser hallado por ti. Pero en la verdad. No en esa mezcla de verdad y mentiras que brotan de la mente, y de las tradiciones y los mandamientos de los hombres, sacerdotes, hechiceros, "científicos" "ministros de culto", comerciantes. Y de todo aquel perverso, que hace del creyente un objeto de mercadería. O que es tomado por imbécil por aquellos que piensan tener un conocimiento superior, oculto y privilegiado. Accesible solo quienes son capaces de llegar desde los niveles iniciáticos, a las cúpulas del conocimiento y del poder. Al respecto de mi persona, nada hay que tenga dolosamente qué ocultarte. Pero ni lo que soy ni lo que creo puede afectarte en mucho, porque finalmente no pretendo inducirte a creer en lo mismo que yo creo. Y mi testimonio no es el de ningún santo, ni tampoco como el de Pablo de Tarso que dice haber conocido al Señor en un momento de éxtasis. Ni soy Elías. Ni tampoco uno de tantos que se levantan un buen día diciendo que son la reencarnación del Cristo. No pretendo Judaizar a nadie, ni arengo a una nación en contra de otra. Ni cierro los ojos al Shoa (Holocausto nazi), ni justifico las acciones del Estado de Israel. Ni busco votos a favor del Estado Palestino. Ni soy pro-yanqui, ni anti-yanqui, no soy comunista, ni jesuita disfrazado de judío. No afirmo ni niego que haya una Conspiración Secreta para imponer al NWO que traerá al Anticristo, ni que Satanás no exista, ni que existe el riesgo inminente de que el Islam se apodere primero de Europa y después del Mundo. No sé si el hombre de pecado vendrá de N.Y. o del Islam. Si es Binyamin Netanyahu, o si el Dajjal era Moshe Dayan porque era tuerto. No soy ni siquiera Teólogo, ni mucho menos pastor o cura (gracias D'os por tu sabiduría). No soy apóstata, ni hereje porque así lo decrete un hombre ni alguna organización religiosa. Y no estoy más ajeno a responder por mis palabras ante D'os que lo pueda estar un lobo rapaz o un verdadero Naví (profeta). Además dejé de seguir los "noticieros proféticos" cuando comprendí que todos hemos venido jugando al adivino. Y la adivinación es abominación para D'os. Porque D'os es quien te debe importar, y no yo. De mi curriculum vitae como individuo solo te diré brevemente que llegué al mundo en la Ciudad de México, hace 57 años al día de hoy. Soy médico y ejerzo la Pediatría. Que en mi búsqueda dejé la religión de mis padres, y pasé al evangelismo. Y que he hurgado mis raíces en Israel, y que me siento en Shalom con D'os, y le llamo Abba, Elohai, y Adón, y que para mí como para muchos otros tiene un nombre inefable o en Hebreo Shem HaMeforash. Mis mensajes en Internet han estado encaminados a comentar mis pesquisas y hallazgos, y que he tenido que ir haciendo ajustes sobre la marcha, porque anojí (quiere decir: yo) también fui contaminado con las mentiras de las religiones. Pero todah la El, que no ha soltado mi mano. Al día de hoy, no milito en ninguna religión, porque no estoy identificado plenamente con ninguna. Respeto todas las formas de pensar, soy tolerante pero no incluyente. Pues la voluntad de D'os es que amemos al pecador, pero repudiemos su pecado. Y mentir es pecado. D'os nos ama a pesar de nuestros defectos y de nuestra proclividad al mal. Pero al final, nada de lo que hayamos dicho o hecho mal, quedará sin su justa retribución. Creo que solo hay un Poder que está sobre todos los demás poderes que existen. Es decir, creo que D'os es Uno. Que podemos alcanzar a saber quién no es. Pero que llegar a entender Quién es, esto es: Cuál es su Naturaleza; queda fuera de los alcances de los hombres. (Incluidos los hombres de Ciencia, los Jasidim, los Ortodoxos, los Gnósticos, los Rosacruz, los Masones, los Mormones Testigos de J'ovah, Cristadelfianos, Karaitas, Natzratim, Unicistas, Monarquianistas, Evionitas, sabelianitas, Arrianos, Atanasianos, Kazarim, y la lista podría continuar...). Sin embargo, si dejamos de ser antropomorfistas, podemos saber cómo es D'os, y para empezar, rotundamente puedo afirmar que Di-s es el prefecto amor (Ahavah). El es s'nto, justo y verdadero. Tres cualidades que no podemos decir acerca de las religiones en general. De vuelta conmigo, continuaré diciéndote que no promuevo ni ataco a ninguna creencia o fe, en particular, porque en todas hay graves fallas en las enseñanzas, dogmas, paradigmas, normas y creencias. En de toda la tierra, en todas las culturas, y a través de los siglos. Y créeme, quedaríamos en el estupor más profundo, si nos diéramos cuenta de la cantidad de puntos en común que tienen todas las cosmogonías, y todas las teologías, y todas las liturgias. Aun entre las más irreconciliables y radicales. Y por desgracia para la humanidad; todos hemos sido enseñados con esa defectuosa programación, mezcla de superstición, magia y mentira prevariciosa. Aquí me parece conveniente puntualizar de nueva cuenta que no es el sincretismo religioso lo que nos va a guiar a la verdad. Por lo contrario. El ecumenismo y el sincretismo religioso, son la máxima mentira del diablo. Su mejor creación. Y va a prosperar por desgracia, bajo la forma de la Cienciología, o de la Teosofía, o del New Age, o el Holismo. Todo lo cual es neoplatonismo gnóstico. Sin mencionar el ufoteísmo alienígena, (la adoración a los extraterrestres). Y todo esto, porque nuestros ojos y nuestros oídos, están ciegos y sordos, por tantas mentiras que hemos recibido por los ojos y por los oídos. Y porque nuestros corazones están endurecidos a causa de nuestro egoísmo, y nuestros pies y nuestras manos terminan por quedar paralizadas para hacer y para caminar como D'os diseñó. Nuestra manera de honrar a Dios debe ser a través de una vida recta, alejados de lo que es malo y, al mismo tiempo, amar a nuestro prójimo aceptándolo como es, pero sin solaparlo en sus errores, ni sintiéndonos mejores personas que él. Y no medir nuestro amor o nuestro rechazo basados en nuestros propios razonamientos, ni con los métodos, y costumbres, o lo que recomienda el vulgo o lo que el mundo de la moda dicta. O los usos que la tradición, y/o la formación religiosa, nos ha infundido. Sino con la sabiduría que viene del corazón de D'os. En cuanto a mí. Todah la'El, que significa: Gracias a Di-s, no necesito hacer esta tarea de investigación y la divulgación sobre mis hallazgos y conclusiones, como un trabajo para ganar dinero, porque tengo todo lo que necesito a partir de mi trabajo como médico, y no necesito más ni menos, y me siento dichoso y agradecido con D'os porque me permite ejercer mi profesión médica. Desde hace casi cuatro años, vengo escribiendo el blog Alef Taw, y en facebook, y otras redes sociales en Internet. Lamento no haberme interesado mucho antes en mi vida por las cuestiones de la fe, porque hay tanto y tan variados asuntos qué leer para hablar con la autoridad de quien sabe a profundidad el tema del que habla. Que soy consciente de mis limitaciones cognitivas, anteriores y actuales. Por lo que en mucho de lo escrito, seguramente habré de efectuar algunas correcciones y reconocer aquello en lo que he estado equivocado. Y no descarto la posibilidad de tener que retractarme en el futuro de algo que pueda haber afirmado hoy. El único infalible y perfecto es D'os. Por lo demás en lo que se refiere a mi vida personal agrego: que tengo una buena familia, un buen trabajo como médico, la salud que corresponde a mi edad actual, y a las consecuencias de mis excesos juveniles (entiéndase tabaquismo). Profeso una sincera gratitud a D'os, y el amor y una profunda reverencia su Kavod (gloria) a su Nombre. A su Qedushá, s'ntidad, a su misericordia (Jesed), y favor inmerecido (Jen), a su sabiduría (Jojmah). Mi compromiso es solo con D'os. No tengo ninguno otro. No estoy comprometido con la "estirpe" genética de nadie. Y les recuerdo a todos los que son xenofóbicos, que de Mitzrayim salió Ysra'el, en compañía de miles de extranjeros, que vivieron también como israelitas como cualquiera de los bene Ya'aqov. Ni propugno ni impugno credos, y en este rubro, solamente repudio a los hipócritas. No soy incluyente con lo que resulta ser aberrante, por cuanto a preferencias o prácticas inmorales, y reprobadas. No soy un misionero cristiano encubierto, ni un jesuita disfrazado de Judío. Ni un Natzrati Judaizante, simplemente porque soy incunable. Libre soy yo, libre porque la búsqueda de la verdad me ha llevado a identificar las mentiras y esto: me hace libre. Aunque el radicalismo recalcitrante de los hipócritas me condene. Porque citando un poema anónimo puedo decir: "No me mueve mi Dios para quererte, el cielo que me tienes prometido. Ni me mueve el infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte." Me mueve un profundo dolor por las personas que sufren, viviendo en el engaño, en la miseria moral, extorsionados por su necesidad de D'os, y de su negligente ignorancia, que los hace presa fácil de los depredadores del alma. Para ellos hago mis pobres esfuerzos, y para honrar a D'os, aunque consciente que la mejor de mis obras, comparada con El, resulta ser como un trapo de inmundicia. No persigo tu aplauso, ni me mortifica el repudio de quienes se puedan sentir agraviados al mirarse en el espejo, de lo que mi corazón me dicta escribir. Y escribo con prudencia, no con retórica, para evitar seducirte con mis argumentos. Por ahora, termino recordando a todos que "de la abundancia del corazón habla la boca."

Amigo mío, o enemigo mío: Shalom leja. Shalom lekulam.

lunes, 16 de abril de 2012

Dios o ciencia.

Ahora no estoy hablando de religión. Voy a hablar acerca de la fe, el llamado de algo más fuerte y completamente inexplicable más allá de toda comprensión y razonamiento humano, e incluso más fuerte que todas las transgresiones de los hombres, y todas las mentiras inventadas por las religiones del mundo. La fe surge como el paliativo, o aun como la panacea, para satisfacer alguna necesidad, cuando requerimos el auxilio de una fuerza o poder para alcanzar aquello que no podemos lograr o resolver con nuestras propias fuerzas, bien se trate de sustento, conocimiento, riqueza, fuerza, retribución, venganza o justicia, amor, dicha, tranquilidad, salud o vida. Todo lo que el hombre necesita o hace, requiere de fe, y paciencia. La fe y la paciencia, le dan sentido, dirección y propósito a la vida del hombre. El objeto de nuestra fe está condicionado a nuestra personal forma de entender la vida, el mundo, las relaciones humanas, el conocimiento, la justicia y la moral. Así, quien pone su confianza en las cosas materiales, hará uso de su mente racional a partir de la percepción de sus sentidos, y pondrá su confianza en los alcances del hombre, en la Ciencia y en las Humanidades. Y vivirá para alcanzar cosas materiales. El hombre espiritual, pondrá su fe en la existencia de un dios, es decir: de un ser poderoso, hará uso de sus emociones y de su sensibilidad espiritual para conocer y percibir más allá del uso de los sentidos, y de la observación objetiva, y mostrará una tendencia persistente a juzgar no por hechos, ni evidencias, sino por lo establecido según la tradición cultural y religiosa de la cual proviene. O quizá buscará alternativas pero siempre sosteniendo la existencia de un Ser Supremo. Hay multitud de cosas en las que se puede depositar la fe, pero no todas estas cosas son capaces de responder a la fidelidad del que cree. El hombre natural, debe aceptar que la Ciencia es cambiante, y por tanto, debe renunciar a elevar a calidad de Ley, lo que aun es teoría; y aceptar que hay límites en el conocimiento científico que no se pueden alcanzar. El hombre espiritual, debe aceptar que no toda tradición, ni toda enseñanza, corresponden a la verdad prístina, y entender la función del tipo o sombra y del rito como un instrumento educativo, pues darle otra connotación, conduce a idolatría. Tanto el hombre de entendimiento natural, como el hombre de entendimiento espiritual, deben entender y reconocer, que negar los límites del conocimiento que podemos alcanzar en cualquiera de las dos vertientes, solo conduce al fanatismo, a la hostilidad, a la cerrazón, a la segregación, y a la negación de la razón por una parte, y a la negación de la voluntad de Dios, por la otra. Sería sano para el científico, abrir su mente a la existencia de Dios, con lo que estaría honrando su propia capacidad de ser pensante. Como sano sería para el espiritual, reconocer que la palabra y la voluntad de Dios, deben discernirse para separarla de las mentiras que enseña la religión. Tanto para el hombre científico, como para el hombre espiritual, tomar una postura contraria, termina en fanatismo y necedad. Pero cada uno está en libertad de decidir lo que mejor le convenga. Sin embargo, es prudente entender que la única forma de consolidad la fe que cada uno profesa, es abriendo los ojos a la verdad, aunque esto implique renunciar a permanecer apegado a nuestros viejos paradigmas, sean estos con fundamento Científico, o con fundamento a la reverencia a Dios. Porque la fe, es la certeza en lo que es firme, universal, y eterno. Lo otro, es simple apego, a la terquedad, a nuestro egocentrismo, y a nuestra intolerancia.

miércoles, 11 de abril de 2012

¿A qué hemos venido?

Todos tenemos aspiraciones, sueños, propósitos; anhelos de llegar a ser o de llegar a tener, de saber, de conocer. De alcanzar. Para eso estamos aquí. Contemplamos para gratificar nuestros sentidos, y para agradecer, para embellecer y cuidar, esa es la razón de nuestra existencia. Aunque la mayoría de las ocasiones no estamos plenamente conscientes de todo ello, y nos desgastamos en luchas y confrontaciones, en imposiciones y descalificaciones, en juicios y prejuicios, en premoniciones y adivinación. Nos esforzamos por enajenar la libertad de otros, y por exaltar nuestros egos, somos gregarios con aquellos que nos son afines, y segregamos a aquellos que no comparten nuestros criterios y nuestras ideologías. Y aun si estamos en posibilidades los ridiculizamos, los perseguimos, los acosamos y aun los destruimos si podemos permanecer impunes o en anonimato. Podemos creer en un Ser Creador, Eterno y Poderoso. O aun pretender que se ajuste a nuestros criterios, a nuestros caprichos y conveniencias. Podemos ignorarlo o aun blasfemar y renegar de 'El, atreviéndonos a demostrar nuestra soberbia y nuestra ignorancia al negar su existencia. De cualquier modo 'El existe y vive. Y cuando nosotros dejamos a un lado nuestro yo egoísta, podemos ser receptivos a su Ser, y no tenemos otra salida que amarle reverentemente, y temerle a su poder.

domingo, 11 de marzo de 2012

Vende todo lo que tienes.



Proemio

16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme
22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Mateo 19:16-30
Reina-Valera 1960
ver también: Mr. 10.17-22; Lc. 18.18-23

Exposición
Jesús -Yahoshúa-Yeshua-YESU, o como le quieran llamar. El Histórico, el moré, el rav, el maestro. De quien se dice pudo ser discípulo de Juan el bautista. Y quien, según la tradición se afirma que tuvo un ministerio itinerante por todo Galil. Como buen Judío que fue, fiel al pensamiento Judío para transmitir las formas de conducta Judía: [Halajá] la aplica en su enseñanza. Haciendo uso de las mismas técnicas didácticas para estampar el espíritu de la Torah (Ley-instrucción) dictada a Moisés (Moshé) en el Har Sinai.
La tradición, nos enseña que este Jesús-Yahoshua-Yeshua-YESU (o como le prefieran llamar) fue constantemente probado por sus propios hermanos Judíos a lo largo de su ministerio. Pero en este caso, la preocupación del joven rico es recibir una respuesta a una de las grandes preocupaciones que son comunes a los hombres de todos los grupos étnicos, de todas la religiones, de todas las épocas: La vida eterna, la vida después de la vida, y la condición para acceder a esta. Y la respuesta del maestro es concisa y directa citando de las diez palabras (o Diez Mandamientos), aquellos que se refieren a las relaciones entre los hombres, dejando de lado en este caso, los mandamientos relativos a la Honra de Dios de parte de los hombres.
El joven rico se acerca al maestro con la palabrería lisonjera que es común a todos aquellos que buscan solamente los beneficios de Dios -y de los hombres-, antes que buscar amarle, obedecerle y conocerle (en ese orden). Por eso el joven rico le llama: "maestro bueno". ¿O acaso es que este joven rico judío, reconocía en Jesús-Yahoshua-Yeshua-YESU (o como le prefieran llamar), al Mesías, o al hijo de David, o al Hijo de Dios, o al mismo Dios encarnado? ¿Era Judío este joven rico? Sí. O al menos, era un extranjero judaizado, pues más adelante, él mismo ratifica haber seguido los mandamientos citados por el maestro al afirmar: "Todo esto lo he guardado desde mi juventud"
Por su parte, y en respuesta a la introducción lisonjera del rico, el maestro contesta con humildad preguntando a su vez: "por qué me llamas bueno. -Y luego afirma- Nadie es bueno, sino solo uno: Dios." Con lo cual, Jesús-Yahoshua-Yeshua-YESU (o como le prefieran llamar) deja en claro su propia postura de sometimiento con relación a Dios, sea esta en su calidad de Hijo, o de Mesías, o llanamente de hombre y enviado.
Pero el rico se le ha acercado a buscando al maestro, y no como reconociendo a Jesús-Yahoshua-Yeshua-YESU (o como le prefieran llamar)como a Dios encarnado, o como al Hijo de Dios, o al Mesías de Israel. No, rotundamente no podía ser esto, pues ni siquiera le llama: hijo de David como lo hacían los ciegos (bien por ciegos, o bien porque tuvieran una mayor sensibilidad espiritual por la misma razón). Y mucho menos, Jesús-Yahoshúa-YESU, estaba indicando en forma alguna, ni en ese momento (ni en ninguno otro según las Escrituras) el ser Dios mismo, ni aun reclamó en público ser el Mesías, y a sus discípulos pedía guardar silencio al respecto.
El método Halajico del maestro Jesús-Yahoshua-Yeshua-YESU (o como le prefieran llamar) o la inquietud personal del joven llevan a este último a preguntar: "Qué más me falta". -para alcanzar la vida eterna- Aquí la mayoría de las versiones nos transmite esta respuesta del maestro: "–Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego ven y sígueme."
¿Qué significan estas palabras: Ven y sígueme? Por supuesto que se pueden dar una multitud de argumentos para contestar esta pregunta. Pero si únicamente fijamos nuestra mirada en las palabras que preceden a esta indicación: Ven y sígueme. Así tenemos que dice: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo;…."


Pero no vayas a pensar que el Moré יהושע está hablando de  cosas materiales. Claro que yo me he valido de una caricatura de venta de garage para ilustrar el encabezado de este artículo. Pero el Moré no está hablando de objetos que se pueden comprar y vender, que son perecederos, algunos básicos y otros superfluos. Que son excesivamente caros o que tienen poco valor.

No está hablando de dejar todo aquello que has atesorado avariciosamente: sean tus riquezas materiales, tus blasones familiares, tus galardones académicos, o tu posición social, o tu influencia en tu lugar de trabajo, o en tu ministerio religioso. Habla de renunciar a todas aquellas cosas que integran tus paradigmas, y configuran tu mentalidad, sea esta secular  y científica, o religiosa y mística. Aquellas cosas que no te permiten abrir los ojos y el corazón, y te mantienen inmóvil. Si me permites el paréntesis, que "vende todo lo que tienes" es algo similar a la escena del filme "Up", cuando el anciano decide dejar atrás todas aquellas cosas que le eran entrañables y nostálgicas, pero que le impedían volar, para lograr su objetivo, y para acudir en el auxilio de sus desvalidos amigos: un niño, un perro, y un ave. 

Quienes dejamos atrás las tradiciones y la religión de nuestros padres emulando a Avraham, sabemos el trabajo que da el desapego y la renuncia a aquello que constituyó nuestra identidad en el pasado. No estoy invitándote a dejar tu fe. Solamente a hacer los ajustes que requiere para que puedas ver la verdad que tu corazón ha estado buscando, pero que a tu mente le cuesta admitir que esa es la verdad.

"Vende todo lo que tienes", es una forma alegórica para decir que dejes atrás lo que te estorba y te impide avanzar a tu neshama (consciencia), tu egoísmo, tu despotismo, tus prejuicios. Tus dogmas. Todo aquello que consideras tus riquezas, tus logros. 
¿Recuerdas a quién Dios, llamó "un varón perfecto"? Pues a Iyov (Job). Este varón aprendió a conocer a Dios y a mantenerse fiel en su confianza en El, a pesar de haber perdido todo lo que tenía. En la respuesta del maestro, se le deja al joven rico la libre decisión de vender todas sus posesiones y dejarlo a los pobres. Mas el apego a lo material le impidió hacer caso de lo que el maestro le indicó.

Si Jesús-Yahoshua-Yeshua-YESU (o como le prefieran llamar) es el Mesías de Israel, o el Hijo de Dios, o Dios encarnado. No se aferró a ello, ni apeló a ello en sus argumentaciones y enseñanzas. En todo caso, si lo es (el Mesías de Israel, o el Hijo de David, o el Hijo de Dios, o el mismo Dios encarnado) fue sabiamente humilde como para haber vendido todo lo que tenía, para darlo a los pobres. Por eso, ni los ricos en bienes financieros y posesiones materiales, ni a los ricos en conocimientos seculares o religiosos, ni a los "ricos en espíritu", ni los que están aferrados a sus infortunios y miserias materiales y espirituales les será fácil encontrar el camino a la vida. Antes, como el joven rico: Oyendo esta palabra, la mayoría se marcha insatisfecha y triste…

jueves, 8 de marzo de 2012

La vida y la muerte



Mirar detenidamente la foto de un neonato grave, orointubado, sondeado, multipuncionado, tan pequeño, tan indefenso, tan frágil, me hizo pensar profundamente en la labilidad de la vida, en la lucha intensa y dramática que batallan los enfermos. Y en la trascendencia del ejercicio médico, y del empeño y el leal esfuerzo del personal que le apoya: es a saber, las enfermeras, el personal de laboratorio de análisis clínicos, los de diagnóstico por imagen. Todos, como responsables directos del cuidado de los enfermos, grandes y pequeños. Sin dejar fuera al personal que se ocupa de las labores menos reconocidas y quizá menos agradables, pero no menos importantes, como el que realiza el personal de limpieza y los intendentes, y ordenanzas. Pero sobre todo, reflexioné sobre la vida, la muerte y Dios.

La vida y la muerte, los dos extremos de la existencia que podemos certificar. Procesos, sucesos, eventos, experiencias gratas o sufrimientos profundos, intensas emociones que atesoramos como lo mejor que podemos poseer, si bien lo inmaterial, lo meramente afectivo, son bienes tan inconmensurables, como efímeros, que atesoramos en un arcón virtual escondido en un lugar ignoto del corazón, o si se prefiere: de la mente, supuestamente asentado en alguna circunvolución del cerebro.

La vida y la muerte son esas intangibles sustancias, materia prima sobre la cual los médicos trabajamos afanosos. En ocasiones por amor al prójimo, en otras como un modus vivendi por el cual apostamos nuestra propia vida y esfuerzos. En otras, por mero orgullo y egocéntrica soberbia humana. Porque los médicos, somos humanos, y no ángeles, en el sentido místico de la palabra ángel. Ni apóstoles en el sentido religioso del término apóstol. Aunque si analizamos estos sustantivos, desde las palabras hebreas que las originan, respectivamente: [Malaj en el así conocido Antiguo Testamento; y Shliaj, en el Nuevo Testamento según se conoce en Occidente] ambos sustantivos son sinónimos en la práctica.

Entonces sí, los médicos: somos apóstoles (enviados) y también somos ángeles (es decir: mensajeros), en ocasiones de Dios, y en otras, solamente, agentes formados en Universidades, y en hospitales, a fuerza de desvelos, de renunciar a tener vida propia, familia, esparcimiento. Renunciando también a gozar del reposo corporal a horas biológicamente humanas. Al abdicar al yo, al interés personal, al justo emolumento, a la propia salud, al interceder a favor de otro, la Medicina, se vuelve sacerdocio, ministerio del cual el médico se convierte en diácono, tratando de impedir que el deudo, o el desahuciado, en su dolor o en su desánimo, pierdan la fe en Dios. Y es que solamente Dios, tiene en sus manos las llaves de la vida y de la muerte.

Por ello, el oficio médico es tan ingrato al final. Dudo que haya algún médico que no haya sido testigo alguna vez, de un enfermo moribundo, que sana contra todo pronóstico, en tanto que otro, a punto de sanar, muere repentinamente a pesar de recibir la mejor atención y cuidados de la Ciencia. Por tanto, el resultado final del quehacer del médico está más allá de sus conocimientos y destrezas, cuando es Dios, quien dictamina el resultado. Por supuesto que hay médicos más diestros que otros, así como hay abogados más capaces, u operarios más productivos, o secretarias más eficientes. Pero aun los médicos más prodigiosos y eminentes, verán con resignación, morir a más de un enfermo grave, una vez que se rebasan los límites del hombre.

La vida y la muerte, los dos extremos de un proceso al que denominamos existencia. Extremos que somos capaces de mirar objetivamente como una realidad que nos afecta. Proceso cuyo devenir, artificiosamente fortuito y caprichoso, es el resultado del concurso de factores aparentemente inconexos, aleatorios, de los cuales depende lo mismo: que una destreza superior se manifieste o que una enfermedad aqueje a un individuo. En tanto que los mismos factores conjugados de manera similar, no llevan necesariamente al mismo resultado en otro sujeto.

La vida y la muerte; nos debieran llevar a reflexionar que: aun poniendo en duda lo que las religiones pregonan y enseñan como dogmas incuestionables; la existencia tiene una razón de ser, que el conocimiento humano no logra desentrañar, y un propósito, que corresponde a cada cual definir conforme los dictados de su corazón y de su razón, al margen de toda insinuación mística enajenante, y de toda soberbia y necedad humana.

Dr. Carlos Fernando Herrera López

Médico

Es decir:

(Ya'akov Ben Tzyion)

Creyente

domingo, 1 de enero de 2012

Un video interesante



Esta simulación de ordenador, da una panorámica de los lugares donde la tradición bíblica del Brit Hadasha (Nuevo Testamento) marca como los sitios donde el Mesías Yahoshúa de Natzrat llevó a cabo la tarea que El Padre le dio que hiciese. Nos da una idea de cómo era el Segundo Templo de Jerusalén, Escucharás entre otros cantos, la bendición Aharónica también conocida como la bendición sacerdotal. Que tu espíritu sea tocado por el contenido de este video. Bendiciones (brajot) para tu vida. Shalom

lunes, 24 de octubre de 2011

Acerca del ateísmo y los ateos



Comparto con todos, esto que escribí a propósito de una encuesta que recibí hoy, en otra página social donde participo. Quiero ante todo dejar en claro que yo creo en D’os, y predico la fe, pero, estoy convencido que. No hay religión que sea perfecta y cumpla con su objetivo es decir, animar y fortalecer la confianza en D'os, fundamentar la convivencia moral y ética de las personas, y administrar con honestidad el conocimiento y la relación del hombre con D'os. Por lo contrario, se concentra en ahondar las diferencias entre los creyentes, engaña según su conveniencia y oculta la verdad acerca de D’os, obstaculiza el camino, y cierra la puerta de aquel que sinceramente trata de expresar su necesidad de comunión con El Altísimo, usurpa el poder e incurre en el usufructo de los bienes de los cuales D’os es el único y legítimo dueño, por avaricia, sojuzga y esclaviza el alma de los individuos. Y trabaja a favor del enemigo de D’os y acusador de la humanidad, es a saber a Satán. Por estas y seguramente, otras razones es, que la religión, y quienes hablamos de fe, somos en mayor o menor medida responsables de que aun prevalezca el ateísmo, y el agnosticismo, la superstición, el mal en todas sus formas y matices, el desinterés e incredulidad (ya de suyo es difícil tener fe), el desaliento, la confusión por la falta de un marco moral y legal a partir del cual ir construyendo la vida personal y la convivencia humana; que conduce a que la gente sienta la libertad de manifestar la inherente proclividad al mal, con la cual cada persona quedó dotada una humanidad caída. ¿Cómo podría extrañarnos que personas valiosas (todas las personas son valiosas para D’os [ver Juan 3:16] como Silvia Azucena por ejemplo, (en el uso libre y respetable de tener opinión) abiertamente manifiesten su ateísmo? Paz y bendiciones para todos. Amein. Shalom

jueves, 10 de febrero de 2011

La Importancia Del Mesias Dentro Del Dogma Judio

Es curioso, si Jesús (para los Cristiano parlantes) o Yahshua no existió jamás, o si no fue el Mesías de Israel, entonces por qué ha trascendido su vida y sus enseñanzas por tantos siglos. Debemos aprender a separar al ídolo religioso, del moreh (maestro) cuyas enseñanzas y ejemplo en principio, nos muestra cómo vive un tzadik (justo), obediente a la Torah del Eterno, baruj hu. (bendito sea). Y cómo podemos iniciar el camino que permita reconciliar a las partes de esa vasija rota que se llama Yisrael, el pueblo escogido, la nación santa cuya identidad se encuentra en la integridad del Tanakj y del Brit Hadasha (para Qadosh parlantes) ó Antiguo y Nuevo Testamento (para los Cristiano parlantes). El rabino que habla en esta enseñanza, trasciende al menos los límites del Cristianismo, y del Judaísmo. Es conveniente que reflexionemos que Ejad entre las partes fragmentadas no es de ninguna manera igual a sincretismo. La llegada (retorno) del Mashiaj hará realidad la profecía de Yejezkel (Ezequiel) 37:19 "tú les responderás: Esto dice el Señor Dios: He aquí que yo tomaré la vara de José que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel que le están unidas; y las juntaré con la vara de Judá y haré de ellas una sola vara o un solo cetro, y serán una sola en su mano".

jueves, 6 de enero de 2011

Un propósito para la vida y una vida con propósito


Una noche simplemente: ¡Desperté!... miré en lo más lejos que pude en la penumbra del dormitorio; recuerdo la tenue luz de una pequeña lámpara de buró y la quietud de mi cama, percibí mi cuerpo como algo que ocupaba un sitio en esa penumbra, y por primera vez en mi existencia tuve conciencia de existir, de ser. A partir de entonces guardo algunos breves recuerdos como si se tratara de pequeños destellos, o escenas breves de mi vida.
Paulatinamente esos recuerdos se van haciendo más nítidos, y más duraderos, calculo que poco antes de los cuatro años de edad ya tengo recuerdos más elaborados, y percibo con claridad a los miembros de mi familia como personas, y no tan solo como figuras en mi entorno. Un día como a los cinco o seis años, una fuerte sensación de ansiedad y angustia horadó mi ser, provocado por una pregunta: ¿Estoy aquí?... ¡Sí!... ¿aquí?, ¿soy yo?... ¡Sí!... ¿Desde dónde vengo?, ¿dónde estuve antes?... ¿yo?, ¿Dónde estoy?, ¿Dónde estuve antes de ahora?, ¿yo?, ¿soy yo?... Un contundente e inexplicable Sí, y una angustiosa pregunta: ¿quién soy, y de dónde he venido?, constituyeron una especie de espiral en un giro sinfin, podrían resumir esta ansiedad. He tratado de definir ese instante de una forma clara, pero en realidad no había preguntas y palabras y respuestas en mi interior, sino sensaciones, la angustiante sensación de existir, y de preguntar ¿Por qué yo? ¿Dónde estuve antes?, ¿un principio implica un final?... Entonces: ¿moriré un día? (aunque estoy seguro que aun no había visto morir a nadie, ni nadie me había hablado de la muerte, pues a los cuatro o cinco años, nadie te habla de la muerte) ¿dejaré de existir? Para ese momento, ya amaba yo estar vivo, percibir, tener a esas personas que eran mi familia y que llamaba papá y mamá, hermanas, que me amaban… ver… respirar… ¡Estar, ser! Me fui hundiendo en una especie de laberinto sin final, rebotando en esa consciencia de ser en cada respiración, en cada segundo que transcurría. Y acuñé una expresión para tratar de darle a entender a esas personas que formaban mi familia, esa desagradable sensación de ser y estar, cuando venía también esa consciencia de inexistencia que es la eternidad antes del ser, y esa incertidumbre de llegar a inexistir nuevamente. Porque con la consciencia de vida, comienza el miedo a morir (haciendo una relación en el tiempo, para ese momento, aun no había cometido mi primer desobediencia voluntariamente consciente, mi primer pecado). Y simplemente, comenzaba a respirar ansiosamente, agitadamente, y solo atinaba a decir: "me siento mal"…
En la medida que esa desagradable sensación dejó de repetirse, fui adentrándome en la intrascendencia de la cotidianidad; me explico: La naturalidad con la que comenzamos a tomar el irse a dormir, y despertar a la mañana siguiente, de superar enfermedades molestas, y potencialmente mortales (como el sarampión o la hepatitis por ejemplo); tener día a día la presencia de mi padre y mi madre, comer a diario, vivir con la seguridad y la tranquilidad de la satisfacción de las necesidades primarias. Crecer, pasar de la infancia a la adolescencia, superar los pequeños contratiempos de la vida, tales como: poder evitar una riña con mi enemigo gratuito y compañero de escuela, por el miedo a recibir los golpes, o a la vergüenza de la derrota, y la humillación de las burlas. Vivir con la única preocupación de añadir años y estura, a mi persona, y alcanzar el amor. Asistir a la escuela, tener éxitos y fracasos académicos.
Para entonces, Dios solo era como alguien de mi familia, nacido con la misma nacionalidad que la mía (les recuerdo que nací en México), y alguien a quien se visita en la iglesia cercana, los domingos por la mañana de la mano de mi papá. Alguna vez hacia los nueve años, asistí a una escuela de religiosas y fui preparado en el catecismo para mi primera comunión. Recibí la confirmación en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Alguna vez también mis padres llegaron a pensar que llegaría a ser sacerdote; pero mi formación católica no llegó jamás a ser más allá del estándar. Al comenzar la escuela superior, Dios y la religión eran esos dos enemigos del pueblo, que las clases de poder usan para mantener su hegemonía. Y cuando tuve edad para dejar de rendirle a mi madre (mi padre ya había fallecido para entonces) cuentas de mis actos, Dios era ese ser al cual se recurre ocasionalmente, principalmente cuando hay una necesidad que satisfacer.
Algunos años, y muchos errores después, a pesar de mis dudas, a pesar de las oraciones no respondidas, a pesar de mis frustraciones que me llevaron en más de una ocasión a maldecirlo, a llamarlo fraude, a retarlo inclusive... Dios aun seguía ahí, ocupando el lugar de mi Padre ausente, del Buen Pastor que no me permitió cometer mayores excesos de los que llegué a acometer, como el Juez ante el cual mi consciencia se rendía para pedir perdón; como el Hermano que nunca tuve. Como el único amigo fiel que me rescataba de mis profundas soledades. Como el Dios delante del cual terminaba siempre rindiendo cuentas aun a mi pesar. Como la verdadera causa y razón de mi existencia. Como mi única Herencia perpetua. Y el Único y Verdadero, y perfecto Amor. Pienso, que aquellos que aun Le niegan, es porque aun no han logrado percibirlo así. (Quiera D'os ser misericordioso con ellos como lo ha sido conmigo, y con muchos, y mostrarles Su presencia, y Su Kevod)
Y bien, hacia dónde voy con esto, ¿qué puede interesarte lo que he escrito hasta aquí? Bueno, pienso que tengo la humana responsabilidad de compartir contigo (respetando a la vez tus convicciones) lo que pienso. Pienso, que Dios es real, o como está escrito en la Biblia: Rom 3:4... ¡Antes bien, YAHWEH sería veraz aunque todos fueran mentirosos! Como dice el Tanaj: "Así para ti, YAHWEH sea probado justo con tus palabras y seas vencedor cuando te juzguen." Pienso que dejando fuera a Dios de nuestras vidas, nada tiene verdadero sentido, como dijo el Kohelet (El predicador): "Vanidad de vanidades, todo es vanidad, y rebeldía de ruaj": ni la fama, ni el dinero, ni los logros y el prestigio académico y profesional, ni el placer que proporciona la fugacidad del sexo, ni la Filosofía, ni la erudición teológica, ni la riqueza y las posesiones, ni el poder, ni la hegemonía y la supremacía. Nada tiene sentido sin Dios (y a partir de aquí comenzaré a escribir D'os, para ser congruente con mi convicción). Porque aun las religiones pueden estar equivocadas, falseadas, distorsionadas, comercializadas, corruptas, ser las causantes de crímenes de lesa humanidad, hecatombes, masacres, torturas, homicidios. Muchos ministros de culto pueden ser culpados (y culpables) de las más horrendas concupiscencias, y crímenes, abominaciones, delitos sexuales, ser estafadores, embaucadores, y un largo etcétera. Las doctrinas pudieran ser producto del plagio y la adaptación, del sincretismo, de la corrupción herética por la añadidura de filosofías humanas. Y las apreciaciones y opiniones de los creyentes, y las predicas pudieran obedecer a ambiciones personales, y ambiciones de poder, y aun nada de esto es suficiente para negar: que D'os Es, y responde a quien le busca creyendo que lo hallará. Y aun pudiera ser que resultáramos ser producto de un experimento biológico de una civilización extraterrestre (algo que está fuera de mi convicción y fe); y a pesar de esta convicción, aun quedaría el interrogante: ¿Y quién creó a esos "extraterrestres"? y reducimos toda pregunta acerca de la existencia, a una afirmación concreta: D'os creó todas las cosas, como está escrito: Heb 11:3 Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece. Y una sola esperanza: la fe (emunah-confianza en Hebreo) Heb 11:1 La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.
Porque aun los escépticos alimentan sus argumentos de fe (una fe antagónica, racional, pero igualmente imposible de traspasar sus límites sin caer en la especulación teórica); una fe limitada a las capacidades del hombre, que hace del hombre un dios, y de la Ciencia su profeta, y es incapaz de ir más allá de los límites de los sentidos y la tecnología para darnos respuestas irrefutables, o incontrovertibles, e inmarcesibles con el tiempo, a las incógnitas sobre el cosmos mismo, sobre la naturaleza de la luz, el origen y el sentido de la vida. Una fe que se sustenta en teorías que ellos elevan a la calidad de dogma incuestionable, (les recuerdo que soy nombre de Ciencia, y conozco la Ciencia).
Tanto los simples, que piensan que la fe es incuestionable, como los agnósticos, y los ateístas (aunque respetables todos en su persona y formas de pensar), representan los extremos de una línea horizontal como si fuera el eje de las x. Intersectando en el punto O como si se tratara del eje de las y (a guisa de representación esquemática nuevamente), en el sentido de los valores positivos, estarían a los extremos el esoterismo místico (religioso o sectario), y en el sentido negativo, el ocultismo y la hechicería. Todas estas corrientes de fe: (el ateísmo, el teísmo ramplón y dogmático, [fundamentalista recalcitrante], el esoterismo místico, gnostico, y el ocultismo y hechicería), en oposición constante, proclamando tener la verdad absoluta. Y pugnando por la hegemonía absoluta sobre las demás, y procurando la entronización de "su dios", o de su concepto de Dios (sea que se le llame a esta una cosmogonía, una filosofía o una teología). Y tomando de rehén a la humanidad y de estandarte a la deidad.
Quienes niegan el aspecto místico de la vida, o prefieren ignorarlo, se niegan a sí mismos la posibilidad de profundizar y confirmar la fe, más allá de la simple negación, o la credulidad llana y ramplona, que lo único que acarrea es cerrazón, intolerancia, dogmatismo. Limitan su existir a un período limitado en la curva del tiempo, que comparado a la eternidad es más breve que un suspiro o un abrir y cerrar de ojos. Tienen una fe tan endeble, y cómoda (sea confianza en la ciencia o en el dogma religioso), que son como el obrero de la parábola que esconde su talento por temor a su Amo: (Mat 25:24) "Ahora, el que había recibido un talento se presentó, y dijo: 'Yo sabía que tú eres un hombre duro, que cosechas donde no plantaste, y recoges donde no sembraste. (Mat 25:25) Tuve temor, así que fui y escondí tu talento en la tierra. ¡Aquí tienes! ¡Toma lo que te pertenece!' Necios que no están firmes en la roca de su fe, y prefieren la seguridad de lo poco que pueden manejar. Por su parte, el místico y el fariseo celoso, cierra la puerta todo lo más que puede, porque en su egocentrismo, se cree un dios. Su excelsa sabiduría es solo para compartirla con unos cuantos privilegiados. Los ocultistas, son los sabios que han sido vendidos a Satán a consecuencia de sus apetitos y codicias insanas. No hay una medida para D'os, pero todos los hombres procuran hacerse un dios a la medida.
La ruina para la humanidad, es que estamos cayendo víctimas de nuestros propios errores. La gente tiene urgencia de satisfacer su necesidad de D'os. Necesidad que surge de la soledad, o de la vacuidad del alma, del miedo a la muerte, del sinsentido de la vida cotidiana y rutinaria, sin amor, sin expectativas, donde las oportunidades siguen perteneciendo a los grupos reducidos y selectos de la plutocracia que nos gobierna (en todo el orbe), y de las religiones institucionales que dicen qué es bueno y qué no; que solo se dedican a la extorción por el miedo, o a la adulación por lucro. Una sociedad sin futuro, una actualidad de fatalismo apocalíptico (tanto en lo religioso, como en lo esotérico, y en la "ciencia" especulativa) acelerada con el impulso mediático, y la difusión urgente de todo tipo de información sea esta verídica o no. Una comunidad humana, sin patrones definidos de conducta moral, ética, llena de mentiras, (como que la homosexualidad está regulada por un gen) y de autoridades religiosas y seculares sin autoridad moral ni credibilidad. Una comunidad humana presa de trampas, de inseguridad, de muerte, un planeta devastado, convulso, sacudido por todo tipo de catástrofes, magnificadas por los noticieros, y por los pregoneros del fin del mundo. De información confusa, dudosa, otra surgida y desarrolladas en la clandestinidad impuesta por su irrealidad, o porque al constituir un riesgo para el orden establecido, o para el Nuevo Orden Mundial, o que pondría al descubierto los malévolos planes de torvas organizaciones secretas, no es susceptible de corroborarse, o sustentarse en fuentes informativas confiables, éticas o no desacreditables. Sumado a esto, la información tendenciosa, proselitista y provocadora de odios, xenofóbica, o misógina, misantrópica, racista, falángica, fundamentalista, o bien, conocimiento Gnóstico, ocultista, y un larguísimo etcétera.
Sea que la humanidad impulsada por las cúpulas del poder, esté precipitando premeditadamente el cumplimiento de las profecías, o que dicho cumplimento se esté dando ajeno a la participación de la humanidad, y en respuesta al Juicio de D'os por venir, estamos arribando a lo que dice la Escritura: (2Ti 4:3) Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito [comezón] de oír novedades;(2Ti 4:4) apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.
Y por otra parte:
2Ti 3:1 Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles; 2Ti 3:2 los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, 2Ti 3:3 desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, 2Ti 3:4 traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de D'os, 2Ti 3:5 que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos. 2Pe 2:1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, así como habrán falsos maestros entre ustedes, que encubiertamente introducirán herejías destructoras, hasta aun negarán al Amo que los compró, y traerán sobre ellos destrucción repentina. 2Pe 2:2 Muchos seguirán sus perversiones; y por causa de ellos el Camino verdadero será blasfemado. 2Pe 2:3 En su avaricia, los explotarán con cuentos fabricados....
(Mat 24:24) Porque aparecerán falsos mesías, y falsos profetas haciendo grandes milagros, ¡cosas sorprendentes! Para tratar de engañar hasta a los escogidos.
Yo comencé este artículo, dándote (dándoles) parte de mi testimonio personal, porque he caminado la vida yendo, de la tradición, a la negación, a la incredulidad, a la necesidad, a la incertidumbre, y a la convicción de la existencia de D'os; habiendo atravesado la experiencia de tener que abandonar los paradigmas que recibí de mis padres, luego de mis maestros (seculares y religiosos); de haber oído las palabras mentirosas y engaños de hechiceros y timadores, pasando por la credulidad que se deriva de pensar que todo el que invoca a D'os, teme a Su Nombre. Después de haber indagado a fondo en las raíces Hebreas de la emunah (confianza-fe); después de haber cotejado más de una vez todo el paganismo que enturbia la persona y figura de Jesús. Después de haber tenido que asimilar que la Biblia fue manipulada, torcida, tergiversada, mal traducida, con tal de lograr imponer una teología, para que una casta sacerdotal, o un grupo sectario pudiera hacerse con la autoridad y la hegemonía sobre las demás. Después, aun de haber sentido la angustia y la incertidumbre de que no hubiera D'os verdaderamente, ni un propósito para la vida, ni una vida con propósito. Superado el miedo de que la Biblia fuera un plagio de otros libros sagrados. Y superando el miedo que viene de la prohibición a indagar otra cosa que no sea la Biblia. He venido a confirmar, que D'os es veraz, y todo hombre es mentiroso. Que hay Un D'os que es Uno (Ejad), Misericordioso y Apartado del mal como el día lo está de la noche. Que esa misericordia se manifestó al crearnos a su imagen, conforme a su semejanza, y darnos la vida, la Torah, y al Mesías; así como habernos dado ojos para ver y oídos para oír. Que la Escritura está llena de amor, de sabiduría, de justicia, de preceptos útiles para que el hombre sea instruido en toda buena obra. ( ver 2 Timoteo 3:16) Como dice Kohelet 12:13 Aquí está la conclusión final; ahora que has oído todo: Teme a Elohim y guarda sus mitzvot; esto es el todo en el hombre.
Por esa razón, sigo lo que dice la Escritura
2Ti 4:5 Pero tú, mantente firme en toda situación, soporta los sufrimientos, haz el trabajo que un proclamador de las Buenas Noticias debe hacer, y haz todo lo que tu servicio a YAHWEH requiera.
(2Ti 4:2) ¡Proclama la Palabra! Tenla a mano, tanto si el momento es propicio o no. Convence, censura y exhorta con enseñanza y paciencia inagotable.
Leitraot (hasta pronto)
Shalom Alejem