martes, 17 de agosto de 2010

"Sed como niños".








Introducción.


Generalmente escuchamos con un pobre discernimiento en nuestros corazones esta exhortación que viene del Ruáj HaKodesh (Espíritu Apartado-Espíritu Santo) en las Escrituras. Al oírla, evocamos rápidamente los estereotipos que se pregonan en "predicas de refrito" acerca de la inocencia y pureza de un niño; y hasta ahí llega nuestro corazón y nuestro pobre entendimiento. Pero, ¿Cómo es un niño desde su nacimiento? Es decir: funcionalmente ¿cuáles son sus características y su desarrollo hasta llegar a la adolescencia? ¿Qué factores externos, de su medio ambiente, pueden afectar favorablemente o desventajosamente su maduración?... Soy médico, dedicado en mi práctica profesional exclusivamente a la atención de niños sanos y enfermos, desde hace más de veinte años. Me encontraba de guardia en mi trabajo en el hospital, cuando YHWH inquietó mi corazón, arrebatándome la fatiga y el sueño, y llevándome a escribir el siguiente texto. Aunque descriptivo desde el punto de vista médico, trataré de sintetizar en pocos renglones lo que está descrito en Tratados de Pediatría en lo concerniente al desarrollo infantil desde el nacimiento hasta la adolescencia. Para que lo encuentres de interés espiritual, te sugiero que te hagas un esquema mental paralelo, de índole espiritual, comparando cada hito y cada detalle en la vida del niño como ser vivo en crecimiento y en camino al desarrollo (esto es, en el proceso a través del cual el niño alcanza la plenitud de sus funciones mediante la maduración de sus órganos y sistemas vitales hasta su transformación en un individuo adulto); con las cualidades de un niño espiritual. No es una clase de Medicina, sino una alegoría, un simbolismo del proceso espiritual por el que atraviesa un niño espiritual hasta llegar a ser un tzadik/justo, un adulto varón de D'os. Espero este planteamiento te resulte lo suficientemente interesante para leerlo en su totalidad. Gracias.



Exposición.


La Palabra hace una reiterada referencia a ser como niños para poder entrar al Reino. Pero ¿cómo es un niño? Desde la perspectiva natural, un niño es un ser que, cuando nace prematuramente está en un grave peligro de morir, aproximadamente cuatro a seis veces superior al riesgo que enfrenta un nacido a término, de correr la misma suerte. Sus órganos vitales insuficientemente desarrollados para ejercer sus funciones, le hacen más susceptibles a infecciones, tiene incapacidad para respirar en forma autónoma, de mantener el equilibrio de su medio interno, las cantidades de agua corporal y sales como el sodio y elementos como el calcio entre otros, de ácidos orgánicos y bases orgánicas que le permiten a la sangre y a los tejidos aprovechar las sustancias vitales, eliminar las tóxicas, y mantener al niño en condiciones de adaptarse al medio ambiente fuera del vientre materno. Su capacidad funcional digestiva también insuficiente, en muchos casos impide alimentarlo por la boca, o no le permite asimilar los nutrientes que se le administran, provocando la necesidad de alimentarlo a través de catéteres, lo que aumenta el sufrimiento y el riesgo de infecciones mortales. El corazón es más débil que en otras etapas de la vida; los riñones menos competentes, el hígado insuficiente para soportar el metabolismo del cuerpo, la piel excesivamente frágil y delicada. Los vasos sanguíneos cerebrales son más frágiles por estar insuficientemente desarrollados, haciéndolo susceptible de sufrir hemorragias cerebrales que pueden ser fatales hasta causarle la muerte, o llevarle a una lesión cerebral irreversible. Nunca en otra edad, ni siquiera en la vejez, el individuo está en mayor riesgo de morir como en la infancia.


Absolutamente dependiente de sus padres, el niño pequeño suele dormir más tiempo del que suele estar despierto, y cuando abre los ojos, en pocos segundos comienza a quejarse, gemir, y enseguida a llorar lo más enérgicamente que puede, para manifestarnos alguna necesidad, como la urgencia de alimento, de cobijo, la incomodidad de alguna prenda, o dolor. Incapaz de expresarse con palabras, toda forma de llanto es absolutamente indiferenciable para los padres o cuidadores inexpertos, y aun para los médicos que no tienen entrenamiento en la atención de los pequeños lactantes. Por lo cual hay que ser avezado en el conocimiento de los niños, lo cual solo es posible a través del contacto frecuente con ellos y con sus necesidades y enfermedades. La inexperiencia en sus cuidados, puede llevar a consejería inapropiada y aun riesgosa, o a implementar medidas ineficaces para atender sus problemas.


Si se trata de un niño de término, es decir, uno que completó el tiempo de gestación de 280 días, (o diez meses lunares), sano, y bien alimentado; tendrá la fuerza suficiente para mantener completamente firme todo su cuerpo. Pero aun no puede valerse por sí mismo. Los primeros días solo distinguirá sombras, y reconocerá a la madre por su voz, y su olor. Sonríe más como un impulso semejante a un tic, que como respuesta a un estímulo. Conforme pasan las semanas, será caprichoso, egoísta, estruendoso, y se sentirá atraído por cualquier cosa que llame su atención; jugará a probar todo, tirar todo, a aplaudir, a patalear, a rodarse (lo que entraña un peligro constante de caer y lastimarse). Se apoyará en cuatro puntos, y gatee o no, antes de los once meses, podrá sostener su peso en sus pies, pero carecerá de la coordinación muscular para iniciar la deambulación, solo con ayuda dará algunos pasos. Vacilante y dándose sentones, aprenderá a guardar un precario equilibrio, y dará sus primeros pasos apoyándose en los objetos cercanos que considere seguros o llevado de las manos de algún adulto, para después -perdido el miedo- comenzar a caminar casi erecto, ya sin ayudas. Para un niño que ha sufrido el daño de alguna enfermedad desde su gestación o inmediato al nacimiento, aun estos logros pueden tardar más de lo normal, o no presentarse nunca según el daño sufrido, y lo tardío de la implementación de la terapia apropiada, la estimulación precoz, y el apoyo profesional de la gente capacitada en este tipo de problemas.


El alimento, es fundamental para que un niño sea sano. La leche, es el único alimento que un niño recién nacido o en los primeros meses de vida, es capaz de asimilar, siendo lo mejor, la alimentación al pecho de la madre. Está probado, que aun la leche humana proveniente de una nodriza (esto es, de una mujer que no es su madre biológica, que le da el pecho), puede acarrear problemas de intolerancia y alergia, porque el organismo del niño reconoce como sustancias extrañas las proteínas de la leche de la madre sustituta, causándole daño funcional y desnutrición. Cuando el niño puede comer alimento sólido, este habrá de darse en el momento preciso, y en la consistencia y variedad que pueda ser digerido, y asimilado. Al iniciar la dentición habrá de darse picado para estimular la masticación y evitar la pereza para comer. En ese momento, aparece el gusto selectivo, es decir, solo come lo que le gusta, lo que es inconveniente porque produce desbalance nutricional y lleva a deficiencias que afectan el crecimiento y desarrollo, por lo cual ha de estimularse el gusto por las verduras, las frutas, las carnes, los cereales y los lácteos. Cuando el niño llega a los dos años de vida, ya no necesita la leche para continuar creciendo; prevalecer en la lactancia como única forma de alimentación, haciendo de la leche el principal o único alimento a partir de entonces, le causará desnutrición frenando su crecimiento y un desarrollo deficiente, y anemia. A esa edad, los balbuceos pasan a ser sílabas poco comprensibles, aun no gobierna los esfínteres, usa pañales, hay que cambiarlo y limpiarlo con frecuencia. Hay que evitar que se haga daño, pues aumenta su curiosidad por el entorno, es temerario, incapaz de diferenciar lo que le beneficia de lo que le daña, levanta los objetos peligrosos, y todo lo que pueda levantar, aun la comida, se lo llevará inconvenientemente sucio, a la boca poniéndose en riesgo de infecciones y aun de asfixiarse con un cuerpo extraño, y caer muerto en minutos. Actúa por imitación. Es confiado aun con los extraños por lo que es susceptible de ir tras ellos, quedando expuesto a sufrir daño, abuso, o aun secuestro.


En la vida preescolar es decir entre los tres y los cinco años, es presa de su fantasía, y se cree todo lo que le cuentan, tiene una gran inquietud por hablar y no diferencia la realidad de la ficción que su imaginación alimenta. Gregario con aquellos que lo consienten, forma grupos y es selectivo de acuerdo a afinidades y empatía. Es desordenado, independiente y rebelde si no hay una mano experta que lo eduque, modere y discipline con amor pero con autoridad, sin vacilación, para no provocar en el niño la confusión que resulta de la falta de convicción y firmeza, de la ambigüedad para establecer un parámetro de conducta, o de la ambivalencia de criterios del propio educador, lo que desconcierta al educando.


En la etapa escolar y hasta el inicio de la adolescencia, es confiado de sus propias capacidades, inquieto y disperso en sus pensamientos, por lo que es difícil captar y mantener su atención por períodos prolongados; su interés mayor está en el juego, y la disipación. Es juguetón y holgazán para las actividades que entrañan responsabilidad y para aquello que le desagrade, descuidado y poco o nada proclive a la higiene y la pulcritud; percibirá la diferencia entre bueno y malo dependiendo del marco de valores en el cual ha sido formado. En su deseo de crecer y ser tomado en cuenta, tomará por modelo a la persona a quien admire y respete más por lo cual la emulará en todo, y hará lo necesario para lograr su aceptación, de ahí la importancia de la índole de persona con la cual sienta afinidad e identificación. Sus decisiones son conscientes y voluntariosas, toma riesgos aunque no mida la magnitud de las consecuencias, por lo que descarga en otros la responsabilidad de sus actos tendiendo a evadirse en cuanto algo sale mal. Según su experiencias hasta entonces, puede ser retraído, circunspecto, conspicuo, mordaz, confabulador, cruel, inquisitivo, ofensivo y aun soez e irreverente. Conforme vaya creciendo, ávido de aceptación, suele procurar la integración de grupos en compañía de los cuales y estimulado por la posibilidad de pasar inadvertido; y la posibilidad de quedar impune a causa de su edad, puede llegar a tomar parte en conductas agresivas y antisociales, y aun en la comisión de delitos. Es presa fácil para iniciarse en hábitos nocivos como el tabaquismo y el consumo de alcohol, por ejemplo. Por lo mismo debe ser constantemente supervisado por los adultos responsables encargados de su formación.



Corolario.


Por definición los niños son inocentes, neófitos en los asuntos de la vida, aprendices curiosos, sinceros, sencillos, espontáneos, afectuosos, expresivos, activos y diligentes, y moldeables, lábiles e indefensos, con un potencial asombroso de desarrollo, pero susceptibles de malograrse y morir a causa de contagios, deficiencias nutricionales, accidentes y violencias, de ser dañados por su entorno físico, o por gente mal intencionada o abusiva; coartados en su libertad si son educados con rigidez, o por el contrario mal influenciados, mal enseñados y aun, pueden convertirse en sujetos indolentes y perezosos si reciben ese ejemplo, y son educados en un ambiente desfavorable, descuidado, ambivalente, carente de un marco de valores éticos y morales; o por personas adultas que les transmiten una doble moral, donde se predica el bien, y se practica lo malo. De lo bien o mal que hayan recibido cuidados y atenciones y hayan sido educados hasta el inicio de la adolescencia dependerá la calidad de los hábitos con los que continuarán creciendo. Hábitos que transmitirán a otros cuando ellos sean los adultos que educan a la siguiente generación.





Lo que es nacido de la carne, carne es,… Juan 3:6



Los prosélitos niños espirituales


Ahora, pensemos qué sucede con una persona que se inicia en el conocimiento de los asuntos de D'os. Esos niños espirituales que en muchos casos, suelen ser gente entrada en años se aproximan por primera vez en su vida en forma seria y decidida a la fe/Emunah. O gente menuda con vidas azarosas, y cruentas. En ambas circunstancias son personas que llegan cargadas de heridas, de enfermedades, de vicios, de mala información tanto en lo espiritual como en lo secular, sinceros por necesidad, pero inexpertos acerca de cómo expresar su gratitud y su alabanza a D'os. El Diccionario de la Real Academia Española, nos presenta dos definiciones de la palabra prosélito; la primera dice que: prosélito, es una persona incorporada a una religión. Dicha incorporación puede ocurrir como consecuencia directa de la necesidad de acercamiento a D'os que experimenta una persona como resultado de una condición particularmente difícil; esto es, una enfermedad física, o espiritual, una adicción incontrolable, una urgencia financiera, un apuro legal, laboral o la pérdida reciente de un ser querido, la confrontación con la realidad de la muerte; como resultado de un desaliento y vacío espiritual experimentado dentro de una religión de procedencia, o por la ausencia de D'os. La segunda definición nos dice que prosélito es un partidario que se gana para una facción, parcialidad o doctrina. Lo cual implica la acción directa de un evangelizador, o una organización religiosa en su función evangelizadora. El prosélito debe ser considerado un niño espiritual, debido a su falta de conocimiento relativo a la fe, a la susceptibilidad propia de un individuo que requiere protección, alimento espiritual, cobijo, y educación y dirección espiritual. En el prosélito puede haber cierto grado de candidez, e ingenuidad en los asuntos espirituales y las verdades de la Emunah/fe, pero en la práctica no se trata de un inocente, es decir, no es una página en blanco sin un pasado, sin un bagaje conceptual secular ni religioso al menos rudimentario, pues acude al Camino de D'os con una carga cultural, conceptos aprendidos, y un cúmulo de experiencias e inclusive actitudes desfavorables, y aun esquemas, arquetipos y prejuicios que constituyen su experiencia de vida. Es un adulto-niño, que requiere de atención inmediata para llevarlo a D'os, y a la Emunah/fe, a la Emet/Verdad de una manera cierta más que expedita.


Dice la Escritura: que para ver el Reino de Los Cielos es necesario nacer de nuevo, no de la carne sino del Espíritu y no por voluntad de hombre, sino por voluntad (propósito) de D'os. Si alguno nuevo ha llegado, interesado en conocer El Camino de YHWH, sea "espontáneo" o como resultado de una acción evangelista, es porque Él, YHWH se lo permitió. Sin embargo, para que alguien nazca del Espíritu, se requiere, no solamente de la sinceridad, y la urgente necesidad del prosélito, sino de conocimiento y discernimiento. Y en este rubro, el prosélito depende en su totalidad de la acción y cobertura (protección) de los maestros, los ancianos, y otros ministros de la Emunah/fe. Así, el prosélito viene a ser un niño espiritual, por cuanto sus cualidades de ignorancia espiritual, su dependencia emocional material y espiritual, y su pobre lenguaje espiritual, tanto de expresión verbal, como de expresión corporal en la alabanza, adoración y servicio a D'os, en las cuales llega a iniciar su discipulado en la Emunah/fe.


Quienes han alcanzado -supuestamente- la madurez espiritual, siendo maestros, son semejantes a Nicodemo/Nakdimon: en su incapacidad para discernir los asuntos espirituales, por lo cual: las características espirituales del prosélito, su absoluta dependencia, su incapacidad para hallar por sí mismos las respuestas correctas a sus cuestionamientos existenciales, de su vida diaria y de su vida espiritual, -pues los niños son insuficientes y dependientes por definición- pasan desapercibidas para quienes supuestamente son maduros espiritualmente, sean maestros, ancianos, u otros administradores de La Palabra/HaDavar. Los maestros suelen desconocer o pasar por alto, la secuencia de eventos y etapas madurativas requeridas para que el prosélito (niño espiritual) pueda superar su condición infantil, de ingenuidad e ignorancia. Así mismo, los maestros de la fe, desconocen o llanamente soslayan cómo dicha condición infantil, expone al niño espiritual al caos: de la confusión doctrinal, del sincretismo camuflado de práctica piadosa; a la desnutrición espiritual provocada por un alimento espiritual inadecuado, deficiente, adulterado, tendencioso y manipulado; y del consejo inexperto e imprudente de cualquiera que se sienta impelido a prestar ayuda. Caos que es una de las razones por las cuales hay creyentes itinerantes, que se mudan de congregación en congregación, al quedar espiritualmente insatisfechos, o defraudados por el mal testimonio de sus ministros, los eternos inconformes y siempre disidentes.


Los ministros de la fe/Emunah; olvidando que los niños espirituales son dúctiles, y que absorberán y creerán de corazón cualquier cosa sea lo que se les enseñe. Están ávidos de respuestas a sus necesidades materiales y espirituales; actuaran en muchos casos por imitación, no por convicción debido su ignorancia e inexperiencia, y que además, ingenuamente pondrán en práctica todo consejo que provenga de gente supuestamente docta y bien intencionada. Los prosélitos arriban a su nueva religión siendo portadores de las antiguas enseñanzas de su religión anterior. Víctimas del desinterés que en el pasado mantuvieron por las cosas de D'os, -aparte del deficiente adoctrinamiento de sus nuevos maestros- estos niños espirituales, son incapaces de analizar a fondo, y cuestionar la doctrina provista en su nueva congregación religiosa, lo que les trae poco conocimiento y discernimiento espiritual, y les impide percatarse de los errores teológicos o de la falta de Fundamento, esto es de Verdad de "su nueva fe"; y en las enseñanzas y la veracidad de exégesis en sus maestros y ministros. Estas carencias, les lleva a ser atraídos por cualquier predicación que tenga barniz positivista, y esté aderezado con algo de terminología bíblica, que si además le resulta agradable a los oídos, son auténticas golosinas espirituales que le plantean una vida cómoda y sin esfuerzos, pero no alimento espiritual. Todo lo cual, les capacita para admitir como verdad aun lo que es mentira, y a permanecer ciegos a las prácticas de su nueva "fe". Mentiras y prácticas que les son enseñadas como supuestamente piadosas, pero en el fondo, pudieran ser profundamente heréticas, apóstatas y aun paganas y abominables para D'os. Cosas por las cuales el Nombre de YAHWEH y el Nombre de Yahoshúa es blasfemado por los incrédulos.


Niños espirituales (coloquialmente conocidos como "almas nuevas" pues la expresión prosélito está excluida de facto del vocabulario congregacional) que si no son moderados por un maestro que sea enterado y sabio en las cuestiones de D'os, sino por un "piadoso improvisado", -o lo que sería peor- por un lobo rapaz, estarán en el peligro de no llegar a nacer del Espíritu, en peligro de ser engañados, de permanecer desorientados, espiritualmente desnutridos y deformados, rebeldes y contumaces, semejantes en todo a su maestro. Espiritualmente prematuro, es decir, traído a la espiritualidad en forma prematura como consecuencia de una enfermedad (necesidad material), por una vida vacía, o por sus pecados (necesidad espiritual), o por voluntad de hombre (esto es, por proselitismo religioso), el neófito niño espiritual, está expuesto a morir espiritualmente antes de nacer del Espíritu, recordando que, de manera análoga a lo que sucede en el sentido biológico, la niñez espiritual es la etapa de más alto riesgo de muerte para un alma recién llegada al conocimiento de la Emunah/fe.


Como niño espiritual, es incapaz de escoger el alimento adecuado que le permitirá crecer en el espíritu. En tales circunstancias, si es inadecuadamente alimentado, educado por criterio de hombres, fuera de la dirección del Ruáj HaKodesh (Espíritu Santo): irá "creciendo" y "madurando", bien: excesivamente libertino, o bien estrictamente asceta, radical, fundamentalista y legalista; o cínico desvergonzado e irresponsable. O bien aterrorizado por la imagen de un Dios caprichoso y vengativo; agobiado por la culpa, con un espíritu de esclavo, lejos del conocimiento del verdadero Carácter de YHAWEH Elohim. Este niño, será incapaz de amar y perdonar. Predicará un falso evangelio que no son las Besorot (Buenas nuevas) del Todopoderoso. Tendrá el oído atento al rumor y al escándalo, y la lengua ágil y diligente para la murmuración y para encender contiendas y solapar divisiones, enfrascándose en cuanta vana discusión le salga al paso, semejante a Kayin arrebatado por la ira y sus propias concupiscencias, matará el espíritu de su hermano Havel. Será un detractor a ultranza de toda opinión y doctrina ajena, (aunque esta pudiera ser la verdadera doctrina) tan solo porque es incompetente para discernir verdad de mentir; será un escarnecedor de su prójimo por ser insensible a la misericordia y al amor. Incapaz de entender la diferencia entre Gracia, y obediencia a los Mitzvot (Mandamientos de YAHWEH), será hijo rebelde y contumaz. Supersticioso, estará más preocupado por inculpar a Satán por todo, de exaltar su maligno poder (viniendo a hacerse esclavo suyo); en lugar de exaltar, glorificar y bendecir El Nombre y el Poder de YAHWEH; por lo cual es incapaz de ver la grandeza de D'os, magnificando en consecuencia la dimensión de sus enemigos, y desgastándose vanamente. Con tendencias a mantener una óptica distorsionada del mundo espiritual será incapaz de ver la diferencia entre misticismo y esoterismo. Desorientado por la falta de dirección por sus maestros, y por no haber llegado a nacer al Espíritu, carecerá de un corazón sensible al Ruáj de YAHWEH, y amoldará la imagen de D'os a su propio criterio y entender, creando la imagen de un "dios" a su gusto y medida, un auténtico ídolo; y buscará (desorientado por sus propias concupiscencias y alentado por falsos maestros) manipular a D'os para ponerlo a su servicio en lugar de ser él quien le sirva a D'os. Con lo cual sin darse apenas cuenta, quedará atrapado en el lazo del cazador, y estará adorando frente al altar equivocado, presentando su ofrenda ante Baal, y será semejante en todo a los sacerdotes y profetas solapados por Izevel/Jezabel, recibiendo por ello a cambio maldición en vez de bendición, confusión y frustración. Estará encadenado y ciego, sin propósito ni frutos, sin la transformación que sólo viene a la vida del creyente por la Gracia que es en Yahoshúa HaMashiaj Señor nuestro, y por la acción del Ruáj HaKadosh en el corazón del adorador verdadero. Se esforzará en la carne vanamente hasta desfallecer y apostatar de El Camino de YAHWEH renunciando a las promesas de YAHWEH. Tristemente este malogrado niño espiritual, permanecerá atado a su niñez perniciosa y carnal, y peor aún, contaminando y leudando la masa. En síntesis, jamás dejará de ser un Prosélito/niño espiritual, incapacitado para nacer del Espíritu.



Los niños nacidos en el seno congregacional (hijos de cuna evangélica)


Hay otra variedad de niños espirituales, estos son los nacidos en el seno de una congregación religiosa, es decir, los que están y permanecen en una religión porque se trata de la religión de sus padres. Estos niños se afectarán grandemente del esquema de valores al interior de la fe, y de la confrontación con los espejismos que les presenta su inminente e inevitable contacto con el mundo exterior. Estos pequeños, virtualmente son páginas en blanco, sin un pasado cruento, ni las demás características del prosélito-niño espiritual. A los niños nacidos dentro de congregación, les inquietará de tal manera su entorno, que tarde o temprano sentirán el irresistible impulso de salir a ese mundo exterior, lleno de cautivantes imágenes, y tentadores esquemas de conducta. Ellos, a partir de cierta edad, -generalmente en la pubertad- pasarán un tiempo nimio al interior de su congregación, comparado con el tiempo que entrarán en contacto con el mundo exterior. Tendrán una confrontación al interior de sus mentes, por las enseñanzas que les son impartidas por sus maestros seculares, así como las recibidas de sus compañeros, y la influencia de la publicidad y los medios de comunicación masiva, que se traducen en enajenación mental que constantemente resuenan como notas disonantes al tratar de concatenarlas con las enseñanzas y conceptos recibidos en la Emunah/fe. La tendencia innata de los hombres a ser rebeldes a D'os, se verá alimentada en ellos por la doble moral que suelen manejar los adultos de dentro y fuera de su congregación. Es por eso que, para retenerlos, la religión tiende a relajar la disciplina y la moral que son el espíritu de La Palabra/HaDavar de D'os. Son tentados por la curiosidad, el pecado para ellos es una fuerza de atracción tan fuerte, -como en su momento lo fuera para el prosélito- que alientan el deseo de experimentar, de correr riesgos, y de tener el derecho a cometer sus propios errores. Para ellos D'os es más un concepto que una necesidad, una posibilidad más semejante a una teoría, antes que un Ser real y Eterno. Le aman (de oídas) como a un pariente lejano al cual no conocieron. Saben que le deben reverencia como algo que intuyen como un sentimiento que se desprende del ambiente al interior de su congregación cuando están reunidos para adorarle, y le respetan como a un personaje prominente; pero son incapaces de dimensionar la grandeza de D'os, pues en su vida personal, D'os se ha limitado a proveerles de sus necesidades básicas, pero no comprenden de qué pecado han sido redimidos. Su vida y sus acciones son carentes de convicción. "Nacieron" a la fe por la inercia de las circunstancias, pero no han nacido del Espíritu. Porque aun viviendo en el seno de la congregación religiosa, nadie les ha sabido presentar: ni Al Verdadero, ni Al Hijo. En tal circunstancia este niño nacido al interior de la congregación, está en el mismo riesgo de malograrse como es el caso del prosélito que jamás nació del soplo del Ruáj de YAHWEH.



…y lo que es nacido del Ruaj, ruaj es". Juan 3:6.




Yahshúa le respondió: "Yo te digo que


a menos que una persona nazca de nuevo de lo alto,


no puede ver el Reino de YAHWEH."


Nakdimon le dijo:


"¿Cómo puede un hombre nacer siendo adulto?


¿Puede acaso volver al vientre de su madre y nacer una segunda vez?"


Yahshúa respondió: "Sí, en verdad,


Yo te digo que a menos


que una persona nazca de agua y del Ruaj,


no puede entrar en el Reino de YAHWEH. Juan 3:3-5



Cómo nacer del Espíritu (Ruáj).


Los nacidos prosélitos, y los niños nacidos en el seno congregacional, no dejarán de ser carne, entre tanto, no hayan nacido del Espíritu. "Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Ruaj, ruaj es". Juan 3:6. Escrito está, que es condición nacer de nuevo espiritualmente (recibir el soplo del Ruaj HaKodesh), para ver el Reino de Los cielos, y nacer del agua y del Ruaj, para entrar en él; y ser como un niño para heredar el Reino. Nacer del agua: literalmente (sentido peshat) es el bautismo/Tevilah; por otra parte, nacer del Ruáj (es nacer del Espíritu Apartado o sea Ruáj HaKadosh). Ambas acciones pueden estar separadas por dos intervalos de tiempo en la vida del niño espiritual, o ser tan inmediatas como su discernimiento espiritual permita. No son dos actos rituales, uno descendiendo a una pileta de agua, y otro por la imposición de las manos. Sino que son consecuencias de haber conocido y recibido Al Hijo en el corazón. Le recibiremos si Le conocemos, no bajo el cartabón que nos ha enseñado la tradición religiosa. Sino tal y como Él es. Pero si no Le conocemos, no Le habremos recibido realmente, tan solo estaremos cubriendo un ritual religioso al bajar al Tevilah/bautismo (aunque sea este por inmersión), y nos sean impuestas las manos (aunque sean de ancianos).


Por eso mismo, es primordial que los maestros les permitan a los niños espirituales acercarse al Verdadero Mesías a Yahoshúa; para llegar a tener un verdadero encuentro con Él, (no como los "encuentros" que promueven los G-12) como está escrito: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis,…." No recibiremos el soplo del Ruáj HaKodesh/Espíritu Apartado (Santo), si antes no hemos recibido Al Hijo. En tales circunstancias, es difícil que se llegue a percibir el Espíritu de adopción del Ruáj de YAHWEH, por lo que es muy posible que el niño espiritual mantendrá una "duda razonable" acerca de la eficacia de su conversión, de su bautismo, y del amparo de Su Espíritu/Ruáj. Esta es la principal razón por la cual la vida espiritual del prosélito niño espiritual, y aun del niño nacido en seno congregacional (hijos de cuna evangélica) estará constantemente en peligro de malograrse. ¡De cuántas y cuántas formas se le impide al niño espiritual ir a Yahoshúa, acercarse a Él! Por desgracia, la premura del prosélito, y la falta de convicción del nacido evangélico, sumados a la insuficiente preparación de quien (en su buena o mala intención) es el encargado de presentar Al Hijo, provocan una invitación hecha "al vapor" a Yahoshúa a tomar el control de la vida del nuevo creyente. Y un discipulado lleno de múltiples deficiencias.



Paréntesis.


¡Deja de estar sorprendido de que te diga


que tienes que nacer de nuevo de lo alto! Juan 3:7



Lo trágico de esto, es que todos hemos sido niños espirituales, y algunos no han dejado de serlo, a consecuencia de la mala preparación teológica y de la hipocresía; de una /T'shuvah incorrecta o incompleta bien por la insensibilidad espiritual propia del neófito espiritual, o por la deficiente guía de parte de los "hombres de D'os". Porque nos aferramos a los rudimentos de la carne, en vez de buscar los fundamentos del Ruáj. Es cierto, que YAHWEH trata con el ruaj del hombre a través de su Ruáj HaKodesh, y que la obra es de YAHWEH, y no de los hombres. Que nadie viene al Hijo, si no le es dado de El Padre, y nadie recibe al Ruáj, si antes no ha recibido Al Hijo como Redentor/Goel. Cierto es también, que es el Ruáj (rondando el corazón del hombre) quien lo redarguye y lo convence de la necesidad de ser redimido. Y posteriormente (desde el interior del corazón) va perfeccionando la obra guiándonos a toda verdad. Pero si el nuevo nacimiento en el Ruáj fuera un hecho infalible y automático, todos los creyentes compartiríamos el mismo Ruáj, y el mismo ánimo o sentir, por lo que en consecuencia, no habría las divisiones que hay entre los que hemos creído en el Evangelio/Besorot, de La Palabra de D'os. Pues YAHWEH no cambia ni da el Ruáj por medida, sino Es Fiel a todas sus promesas. ¿Qué sucede entonces?, ¿por qué tal diversidad de opiniones y sentires, de doctrinas?, ¿por qué tanta división? Porque lamentablemente no todos hemos recibido el mismo ruáj; porque no hemos conocido en la Emet/Verdad absoluta de YAHWEH, Quién es El Hijo, nuestro Libertador. Porque a pesar de nuestra sinceridad y nuestra necesidad de cambio y entendimiento, y sin haber sido estorbados por hombres llenos de Jojma/Sabiduría; antepusimos a la Real naturaleza de Yahoshúa, los conceptos religiosos que heredamos, y prevalecemos (sin que haya Jajam/sabio quien se nos oponga, ni lo permitimos) en nuestros errores teológicos, y nuestra exégesis parcial o incorrecta, alejada de la revelación del Ruáj de YAHWEH. Ni hay tziadik/justo que (por falta de humildad) enseñe con autoridad, y no como los escribas y fariseos/parushim. Porque Al Hijo, no Le conocimos, ni Le recibimos, sino hasta ahora.


El viento sopla hacia donde quiere,


y oyes su sonido; mas, no sabes


de donde viene, ni a donde va.


Así es como sucede con todos


los que han nacido del Ruaj."Juan 3:8




A propósito de las autoridades, ancianos y maestros.


Nakdimon/Nicodemo respondió:


"¿Cómo puede esto suceder?"


Yahshúa le contestó:


"Tú tienes el nombramiento


de ser maestro de Yisra'el,


y ¿no sabes esto? Juan 3:9-10



Para no hacer nada por contienda o por vanagloria, y para enseñar con sabiduría, conviene a los maestros recordar: "Sed como niños", porque está escrito: "el mayor en el Reino, es cualquiera que se haga tan humilde como este niño". Por lo que los maestros deben ser humildes caminando en rectitud, en obediencia a sus Mitzvot/Mandamientos de YAHWEH, (Mat. 5:19) sin pretextar (además en ignorancia de lo que es Torah, y qué la Gracia) que la Torah fue abrogada. Y también: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis,…." Enseñando la Emet/Verdad, tal y como fue dicha por los profetas, por El Hijo, y por los Shlujim/Apóstoles. Y no como la deformó la religión. Lo cual implica el esfuerzo humano de indagar en busca de la Verdad, y no conformarse con lo que alguna vez recibimos y aceptamos como verdad, solo porque así nos enseñaron. Pero además, mantener un corazón conforme a YAHWEH, para llegar a recibir la revelación del Ruáj HaKadosh YAHWEH, Mismo.


No siendo (los maestros y los niños espiituales) rebeldes ni soberbios, a la revelación que es por el Ruáj: "y cualquiera que ponga tropiezo a uno de estos pequeños que confían en mí, ¡mejor fuera que le colgaran una piedra de molino al cuello y le ahogaran en el mar abierto!". Ni rechazando el testimonio de los buenos maestros, (auténticos talmidim/discípulos de Yahoshúa, de quienes dice la Escritura: "Cualquiera que reciba en Mi Nombre a un niño como Éste [aquí se refiere al maestro fiel al corazón de Yahoshúa y lleno de Ruáj HaKadosh], a Mí me recibe;" Además: "Miren que nunca desprecien a ninguno de estos pequeños; porque les digo que sus malajim [es decir: ángeles] continuamente están viendo el rostro de mi Padre en el Cielo".


Por eso el buen maestro, sabiéndose responsable de la vida espiritual, se preocupa por sus niños, no los menosprecia por su ignorancia, ni les alimenta con solamente leche, o "chatarra", espiritual. Sino con leche no adulterada (de lo cual están ávidos y necesitados), pasando a la ablactación con alimento equilibrado en el momento oportuno, para llevarlos hasta la vianda sólida cuando ya puedan integrarse a la dieta de una familia congregacional: ¡adulta, y madura! Les cuidará de los peligros del ambiente, les guiará con sabiduría bajo la dirección del Ruáj HaKadosh (Espíritu Santo-Espíritu Apartado), les disciplinará con justicia con la vara de La Palabra. Les instruirá en la Verdad/Emet, les permitirá acercarse a Yahoshúa presentándole al Testigo Fiel, no a la burda imitación que es diseño de la religión y de los hombres. Les adiestrará en el conocimiento del Evangelio prístino y sin adulterar. Les vendará las heridas, les aconsejará con sabiduría. Intercederá por ellos, y les enseñará acerca del perdón y la Avodah/adoración que es agradable a YHWH. Les soportará en amor, hasta que alcancen en la madurez a mostrar los frutos del Espíritu. Porque ellos, los niños de hoy, serán los maestros y los padres de las generaciones venideras.



Shalom













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