viernes, 2 de noviembre de 2012

¿Cómo percibo a Elokim? (Dios)





Ya'akov Ben Tzyion



Médico.



¿Cómo percibo a Elokim? Como una presencia constante en mi vida. Para explicarme tengo necesidad de echar mano de un lenguaje alegórico. Por eso diré que en ocasiones percibo a Elokim como se percibe al sol.

De mañana en el resplandor de los primeros rayos, contemplo la grandeza de su gloria y me siento inmensamente rico y amado cuando siento que El hizo ese amanecer, especialmente para que yo lo contemple. Al atardecer, me detengo para maravillarme nuevamente de su gloria, de su creatividad. En ambos extremos del día, agradezco por la vida que me da, y por alargar los días de mi existencia. Cuando no inicio o termino mi día bajo esta percepción, entiendo que mi insatisfacción es la evidencia de la ausencia de Elokim.

Como sucede durante la noche, cuando no percibimos el resplandor de la luz, sentimos miedo, angustia, incertidumbre. Pero la esperanza de saber que su luz está al otro lado de la obscuridad, evita que en su “ausencia” yo termine por sucumbir a la desesperación, a la ceguera, y al miedo; y puedo esperar tranquilo su retorno.

En el tiempo de mi rebeldía o mi necedad, cierro los ojos como para no verlo y no tener que darle cuentas, y sin embargo, sé que El está presente y brillante a pesar que yo pretenda negarlo, de ocultarlo neciamente detrás de mi pulgar. De igual manera me sucede, cuando en la confusión que se desprende de confrontar los viejos paradigmas que me enseñaron las religiones, y en esa confusión me sumerjo en la profunda obscuridad de la incertidumbre, de la duda, de la racionalización lógica, y de la especulación ciega. Al final, El surge lentamente pero firme, irrevocable. Eterno. Inescrutable.

En mi tiempo de cordura y prudencia lo percibo desde siempre, en toda su obra, y me asombro de su perfección, y su poder. En la paz que me llena, en el amor que me invade, en su misericordia inmerecida, en su paciencia. Es mi seguridad última y persistente, mi porción, y mi herencia. Lo busco fuera y dentro de mí. Afuera, porque los cielos cuentan su gloria, y dentro porque le necesito más que al aire, o al agua, para seguir vivo.

Procuro ya, no figurarme Quién es o Cómo es. Pero lo que me parece, es que a la luz de los cambios en el conocimiento y el pensamiento humano, Elokim no es una forma antropomórfica como lo enseña la religión. Todo aquello con lo que podríamos compararle, no es sino una manifestación de su poder y su obra. El Guernica no es Picasso en persona, sino la expresión de la mente y el arte de Picasso.

Elokim no es una abstracción, ni un concepto, es un Ser, no es la materia, ni es la energía ligada a la materia. Es la fuente de ambas. Elokim es mente, voluntad, poder, grandeza, perfección, incorrupción, inmutabilidad, plenitud, vida. De lo cual, nosotros somos a semejanza suya. La expresión más infinitamente pequeña de su gloria.

Nuestra imperfección humana, nos hace del todo dependientes de El para mantener la rectitud y aspirar a su perfección y santidad. Elokim es la fuente de mi existencia y es mi meta, Elokim es la única verdad. Y conocerle es la vida eterna.

Así es amigo Jacob, a reserva de lo que puedo decir de Elokim hoy y que quizá me ha faltado mucho por decir de lo que ya me ha mostrado y he comprendido, y que seguramente podré decir de Elokim en el porvenir. Porque El se revela gradualmente a nosotros, según El quiere. Por último, creo que me puedo comunicar con El físicamente, pero creo también que podemos comunicarnos con El desde el interior del corazón, en silencio. Pienso además que aun debo crecer en fe. Porque mi fe aun, es como un pequeño grano de mostaza.




יקב בן ציון


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